VOLVER A EMPEZAR: EL PODER DE RECONSTRUIRSE CUANDO TODO CAMBIA.

Un relato profundo sobre lo que significa perder un sueño, reconstruirse desde los restos y descubrir que la vida siempre puede sorprendernos con un camino mejor. Una reflexión para quienes están aprendiendo a empezar de nuevo.

REFLEXIONES

Reconstruirse entre los restos de un sueño.

Volver a empezar es una de las decisiones más valientes que una persona puede tomar. Admirar a quienes se reinventan es inevitable: Son persistentes, soñadores y capaces de levantase incluso cuando aquello que un día parecía una base firme termina reducido a escombros. Reiniciar no es sencillo; exige coraje, claridad y una esperanza que se niega a apagarse.

¿Alguna vez sentiste que tu plan de vida se derrumba de un momento a otro?

A mí me pasó. Trabajé con dedicación, me enamore de una idea y la convertí en mi brújula. Me visualice viviendo esa vida que tanto deseaba, convencida de que ese era mi único camino. Pero, en cuestión de días, vi cómo ese sueño -por el que tanto había luchado y agradecido- se me escapaba de las manos. lo que antes se sentía seguro comenzó a volverse distante.

Cuando tu vida cambia, la manera en que otros te perciben también se transforma. En mi caso, sentí que algunas miradas de admiración se convertían en juicios disfrazados de lástima. La tristeza me llevo a refugiarme en el sueño, porque ahí encontraba la versión de la vida que creía haber perdido. Me aferré desesperadamente a recuperar aquello que imaginaba indispensable para ser feliz, sin notar que la vida intentaba mostrarme nuevas posibilidades.

Entre mis ruinas emocionales comenzó mi reconstrucción: entre el dolor, la frustración y la vergüenza, pero también entre la lucha, los sueños y las ganas de seguir adelante incluso cuando todo me pesaba. No fue fácil, pero cuando levanté la mirada descubrí que la vida me había llevado más lejos de lo que alguna vez imaginé. Comprendí que lloré por cosas que hoy considero pequeñas, que estaba pidiendo migajas cuando el destino me tenia preparado un banquete.

No me arrepiento de mis lagrimas. Fueron ellas -y ese deseo profundo de no quedarme estancada- las que me impulsaron hasta este punto. Aprendi que no vasta con esperar : hay que salir a buscar. Lo que la vida tiene preparado puede superar incluso aquello que uno se atreve a soñar.

Hoy después de mucho esfuerzo y arduo trabajo, puedo decir que mi día de la suerte llegó, Vivo un sueño que en otro tiempo dejé a un lado por considerarlo imposible. Agradezco más de lo que pido. Sigo aprendiendo, creciendo y lista para compartir lo que este camino me ha enseñado.

He aprendido a confiar en cada proceso, a esperar lo mejor y a agradecer.

Estoy escribiendo mi propia historia. Y esta vez, soy autora y protagonista.

¿Has tenido que reconstruirte alguna vez después de perder algo importante? Me encantaría leerte.

Auren...